Los niños/as son imitadores por naturaleza por lo que
cuando ven a sus padres/madres y a las personas de su entorno reír, los
niños/as sienten mayor satisfacción que jugando, comiendo o durmiendo,
por lo cual es de gran importancia la risa.
Jugar con nuestros alumnos/as nos descubre aspectos que jamás hubiésemos imaginado, tanto a ellos/as como a nosotros los docentes. Reirnos juntos y acercarnos a su mundo nos ayuda a entenderles mucho mejor.
Por ejemplo, muchos hospitales ya cuentan con servicios de payasos oficiales que conocen la importancia de la risa ya que según los especialistas el humor ayuda a que los niños/as se recuperen de sus dolencias; A veces esa simple visita alegre el día a pacientes y familiares que están pasango por un mal momento. Pero la importancia de la risa no es porque sea beneficiosa solo para los niños/as, sino porque la risa hace que se movilicen una gran cantidad de músculos, por lo que se ejercita la gimnasia pasiva y ayuda a estar en buena forma física y mental.
Asimismo, aquí tenéis una serie de juegos que pueden ayudarnos, a nosotros los docentes, a fomentar la risa de los niños/as:
- El Mimo. El maestro/a pide a sus alumnos/as que se pongan en parejas frente a frente; estando así, les va pidiendo que, los dos, por turno, expresen conductas con gestos o posturas solamente, sin palabras; pueden ser conductas como alegría, asombro, reconocimiento, tristeza, desprecio, sospecha….
- Río y me enfado. El maestro/a hace alguna señal que toda la clase pueda percibir; pide a los alumnos/as que rían a carcajadas al ver esa señal; al hacer otra señal pide a todos que se pongan serios. Repite este ejercicio varias veces. Por supuesto que los niños/as no lograrán pasar de la risa a la seriedad.
- No te rías que es peor. El Maestro/a pide a la clase que hagan dos filas y se pongan frente a frente; los de una fila serán A y los de la otra serán B. Durante un minuto cada A debe hacer reír al B y el B no debe reírse. El siguiente minuto todos los B hacen reír a los A. No vale hacer cosquillas para hacer reír. No vale cerrar los ojos para no reírse.
- Desde cuando no. El Maestro/a se ubica delante de toda la clase y pide a uno de sus alumnos/as que se ubique con él; El Maestro/a se pone de pie detrás del voluntario/a , el cual estará sentado y mirando a todos los demás; El docente hace mímica de alguna acción (cepillarse los dientes, dormir, limpiarse la nariz, asearse las manos, en fin, cualquiera de los actos humanos cotidianos) y acompaña dicha mímica con la expresión “cuánto hace que tu …”;el que está sentado debe responder, sin mirar al maestro/a, cuánto tiempo hace que ejecutó la acción representada por el docente. Resultará un juego muy divertido.
- El barco. El grupo en círculo de pie. El Maestro/a dará varios gritos para hacer mover a los asistentes. Emite el grito “popa” y el grupo da un paso hacia adentro; grita “proa” y el grupo da un paso hacia atrás; grita “mar picado” y todos se balancean; grita “maremoto” y todos se deben cambiar de puesto, nadie puede quedar en su mismo puesto. La serie de gritos se repite 7 u 8 veces. Este ejercicio genera chorros de risa.
- Pobrecito gatito. Todos los alumnos se sientan en círculo. Uno de ellos deberá ser el gato; éste camina en cuatro patas y se moverá de un lado a otro hasta detenerse frente a cualquiera de los demás para maullarle 3 o 4 veces; por cada MIAUU, el otro alumno/a deberá acariciarle la cabeza y decirle “pobrecito gatito”, sin reírse. El que se ría, cumple la penitencia de “hacer de gato”; el ejercicio se prolonga hasta que unas 5 o 6 personas hagan de gato.
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